Universidad
Nacional
División
de Educología.
Prof. Jorge A. Ballestero Rojas.
Desafíos Didácticos para la
Práctica docente de La Enseñanza de la Religión
Luis Alvarado Villacrés
31/05/2015
Informe de Lectura
Estratégias docentes para un aprendizaje significativo
Capítulo 7-8
Ensayo
Espacios de construcción, imaginarios de diálogos interculturales
Introducción
El diálogo en el
aprendizaje, no solo comporta una nueva manera de concebir la otredad, sino
también que se aproxima a la nueva forma de comprender la sociedad. La participación
de los estudiantes en la construcción de nuevos aprendizajes es consustancial a
su condición de sujetos históricos, condicionados pero a la vez capaces de
actuar y de transformar su entorno. Por esta razón la transformación radical y
profunda de la percepción como sistema, solo se da cuando la sociedad sufre
también una transformación política radical.
Un argumento de peso para sostener este vínculo, reside en la relación
intrínseca que existe entre educación y el imaginario de negación. Pues en la
dialéctica de ser y no ser juega el ser sujeto y la realidad.
Los capítulos 7
y 8 nos brindan una perspectiva de vincular conocimientos, integrar diálogos
autoevaluativos. En la naturaleza política de la educación sale a flote el
principio esperanza, es decir, la capacidad de transformación social que se
hace presente más allá de las realidades de opresión que están siendo vividas. Por lo tanto, aquel espacio educativo que es capaz de reconocer su
consubstancialidad política; es decir, la de cuño crítico, se integra en el
debate por construir escenarios liberadores y puentes de esperanza, mediante
una decodificación crítica del discurso histórico y una visión de futuro que
llega hasta aquellos depósitos de humanidad que resguardan los trascendentes
deseos de una sociedad nueva, basada en las formas de relacionarnos originarias
y en algunas nuevas. Con estas premisas, la meta inicial de este artículo
consiste en analizar cómo los debates de construcción y análisis de discursos, pueden aportar a la
educación actual.
¿Cómo establecer
criterios entre el diálogo de la educación y producción? Tenemos en la escena
histórica, diversos actores y escenarios,
que a criterio personal, han buscado hacer realidad lo que la Unesco en
el año 1996 emitió por medio de postulados acerca del aprendizaje cuyo resumen
puede sintetizarse en “Aprender a vivir juntos”. Dentro de una sociedad más diversa y con menor marginalidad, el
aprender a vivir juntos implica, entonces promover un fuerte compromiso
personal y colectivo en favor de una integración social desde el imperativo de
comprendernos mejor.
Análisis de Discursos
La realidad educativa
costarricense no es ajena a choques culturales y esto implica la búsqueda de
nuevas identidades que permitan establecer un orden en la sociedad. El
pensamiento del otro, es también agente activo de la persona. Es la causa de
nuevas formas de aprendizaje, porque el lugar de convivencia no es la misma al
del imaginario social. El espacio físico ha constituido los paradigmas
antropológicos. Entonces podemos cuestionarnos si el entorno es un elemento
esencial para articular la conciencia contemporánea. La filosofía de la cultura debe analizar un
diálogo acultural de los diversos pueblos, y concluir cuáles son los elementos
de la estructura de la conciencia colectiva que nos permiten definir una
comunidad de aprendizaje.
La radicalidad se
confunde con el seguro incierto del diálogo. Las distintas experiencias de comunicaciones
escolares tienen diferentes matices y causas. La competencia parece ser una de
las razones principales. Donde María Aracelia Gonzáles reconoce un tipo de negación persistente del sujeto por parte de
los grupos económicos dominantes. (Gonzáles, 2005).
El planeamiento de
la educación infiere muchos estados de negación. Desde las acciones físicas por
la prohibición de un pusto de vista hasta las no identificación con el contexto.
Es decir que aquí el aprendizaje es impuesto y nada significativo. Desde este sentido podemos entender la
identificación de espacios idealizados para los estudiantes, la nula
pertenencia a la dialéctica áulica y el sometimiento a experiencias de no construcción.
Construir la Esperanza
El derecho a la
igualdad y el respeto por la diferencia se produjeron a partir de enormes
conflictos por el reconocimiento. (D’abbraccio, 2001). La misma motivación
esperanzadora que impulsa a los muchos estudiantes empezar su itinerario,
también impulsa por la defensa de sus derechos y la participación de los
saberes. La exigencia de reconocimiento cultural desde estrategias textuales (Díaz
y Fernández 2002) es una exigencia de supervivencia, dice Guillermo
D’abbraccio, y este se legitima por la misma realidad de ser humano, no hay
razón para que esta dignidad quede subordinada.
El desencantamiento
del mundo, no es sino un reencantamiento de lo imposible de la historia (Rodríguez,
J., 2004). Pareciera que el status pasivo otorgue por antonomasia un grado de
subalternancia que entre en una dinámica de construcción pasiva de identidad.
La escolaridad connota un saber de movilidad que es sensible a sistemas de
adaptación, estrategias, traslados, etc.
La relación
esperanza - inclusión parte de un diálogo intercultural y por lo tanto
diatópico. Con esto quiero decir que es una relación en igualdad de
condiciones, donde las partes buscan comprender las categorías de la otra
cultura, no como una simple traducción, o reivindicación de justicia sino desde
su complejidad (Panikkar, 1990) y la disputa por el poder. La intención es
buscar un término de su propia cultura que pudiera ser una categoría que tenga
connotaciones parecidas, de acuerdo a la alteridad intercultural (Panikkar,
1990). El diálogo intercultural no se
da únicamente en la relación: esperanza
- inclusión, sino que cada una de estas categorías son ya diálogos
interculturales.
Conclusiones:
El itinerario que
se vuelve formativo exige no permanecer en un lugar establecido. Pues las
circunstancias o signos, nos conduce hacia procesos que señalan otros rumbos.
La experiencia áulica es una experiencia humana que nos reserva el derecho a
admitirla en la propia vida y afirmarla con una dimensión comunicativa.
Considero que hay que movilizarse contra la indiferencia. Frente a la cultura
del individualismo competitivo hay que poner un cambio, la fraternidad como
fundamento de justicia en el quehacer cotidiano.
Mientras la fraternidad humana no sea asumida como un principio constitutivo,
seguiremos con una sociedad colonializadora que establece relaciones
discriminantes e inhibe la diversidad de lecturas de la realidad.
La
interculturalidad es la forma como convivimos asumiendo el conflicto con otras culturas
en un espacio de conversación y consenso.
Este modelo genera un espacio cognitivo que potencia el ser particular
en la convivencia escolar con las otras formas de ser. El modelo intercultural en el entorno
educativo solo es viable en tanto la identidad de una sociedad sea capaz de aprender de la identidad de otros
y permita afectarse por esas identidades en el ejercicio del convivir cotidiano
en las instituciones. Entonces, el
concepto de sociedad inclusiva, desde la diversidad implica la convivencia, necesariamente articulada de proyectos que
congruentemente pueden llegar a consensos para promover la vida en común.
Referencias:
D’abbraccio, G. La negación del otro en la tradición
liberal. México D.F.: Revista de Ciencias Sociales Convergencia. 2001
Díaz, F. Y Hernández, G. Estrategias
docentes para un aprendizaje significativo. Cap. 3,4. Mexico: Mc Graw Hill. 2002
Gonzáles, M. Para entender y responder a la negación del sujeto en tiempos de
globalización. Una mirada ética a la economía. México. Revista Economía y Sociedad
vol. X núm. 15. 2005.
Panikkar, R. Sobre el diálogo intercultural. Salamanca: Ed. San Esteban. 1990
Rodríguez, J. La negación de la esperanza: dialéctica negativa y experiencia
religiosa en T. W. Adorno. San José, C.R.: Revista de Filosofía de la
Universidad de Costa Rica vol. 42. 2004.